Tomás Berrio – Capataz de taller

Desde marzo de 2016, la vida de Tomás Berrio ha estado intrínsecamente ligada a la mina de cobre Minera Panamá. Como capataz de taller, ha sido testigo de la evolución de su entorno laboral y de las comunidades que dependen de la actividad minera. En sus inicios, el taller de planta fina contaba con un equipo robusto de 67 trabajadores, todos comprometidos con la extracción y procesamiento del mineral. Sin embargo, con el cierre de la mina en noviembre de 2023, la realidad ha cambiado drásticamente.

Yo y todos mis compañeros que siguen en esta empresa hemos tenido que tener ajustes con nuestros salarios.

Hoy en día, el taller ha visto una reducción alarmante en su personal. De los 67 trabajadores que una vez formaron parte del equipo, solo quedan tres. Este cambio no solo ha afectado la dinámica laboral, sino que también ha tenido un impacto profundo en la vida de los trabajadores y sus familias. La carga de trabajo se ha redistribuido entre los pocos que quedan, quienes ahora deben realizar sus labores en un sistema de rotación que apenas permite mantener la operación del taller. La presión es palpable, y cada uno de ellos se enfrenta a la incertidumbre del futuro. La situación económica ha llevado a Tomás y a sus compañeros a realizar ajustes significativos en sus vidas. Con la reducción de personal, también han tenido que lidiar con recortes salariales y la eliminación de ciertos beneficios que antes consideraban esenciales. La angustia de cómo pagar los gastos cotidianos se ha convertido en una preocupación constante. A pesar de estos desafíos, Tomás y sus colegas son conscientes de que su trabajo en la mina representa una oportunidad para mejorar su calidad de vida, aunque eso signifique estar lejos de sus familias.

Yo exhorto a las personas que están desinformadas a que se informen bien sobre la situación, sobre cómo son las labores aquí.

La desinformación sobre la minería y sus efectos en el medio ambiente ha sido un tema recurrente en la comunidad. Tomás siente la necesidad de alzar la voz y exhortar a aquellos que no están bien informados a que busquen la verdad sobre la minería en Panamá. En su opinión, es fundamental que la gente comprenda cómo se llevan a cabo las labores en la mina y el compromiso de la empresa con la sostenibilidad y el medio ambiente. Para ello, invita a la gente a participar en las actividades de Cobre Conecta, un proyecto que busca acercar a los ciudadanos a la realidad de la minería, promoviendo el diálogo y la educación sobre el impacto de estas actividades. Cobre Conecta se ha convertido en un puente entre la empresa y las comunidades locales, ofreciendo información sobre las prácticas responsables de minería y el progreso que puede traer a la región. Tomás anima a las personas a visitar los lugares donde este proyecto está presente, a escuchar a los mineros profesionales panameños y a entender que la minería, cuando se realiza de manera responsable, puede ser un motor de desarrollo y bienestar.

A medida que la mina cerró sus puertas, las comunidades que dependían de ella comenzaron a sentir las repercusiones. La economía local, que había florecido gracias a la actividad minera, se vio afectada. Los pequeños negocios que prosperaban gracias a la afluencia de trabajadores comenzaron a cerrar, y el desempleo se convirtió en una realidad para muchos. Las familias que antes disfrutaban de una vida más estable ahora enfrentan la incertidumbre y la lucha por sobrevivir en un entorno que ha cambiado drásticamente. Tomás, a pesar de las dificultades, mantiene la esperanza. Él y sus compañeros continúan trabajando con dedicación, buscando maneras de adaptarse a la nueva realidad. A través de su trabajo, no solo buscan mantener su sustento, sino también contribuir a la construcción de un futuro más sostenible para sus comunidades. La historia de Tomás Berrio es un reflejo de la complejidad de la minería en Panamá. Es un recordatorio de que detrás de cada cifra y cada estadística, hay vidas humanas que se ven afectadas por decisiones económicas y políticas. La minería, cuando se gestiona de manera responsable, puede ser una fuente de progreso y desarrollo. Sin embargo, es crucial que la comunidad esté bien informada y participe en el diálogo sobre su futuro.

En un mundo donde la información es clave, Tomás hace un llamado a la acción. Invita a todos a informarse, a cuestionar y a participar en la conversación sobre la minería y su impacto en el medio ambiente y la sociedad. Es fundamental que se escuchen las voces de quienes han dedicado su vida a esta labor. La minería puede ser responsable, y es responsabilidad de todos asegurarse de que se haga de manera ética y sostenible, para el bienestar de las comunidades y del medio ambiente.

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