

Paula Garcia – Cooperativa Café La Ceiba
En la comunidad de Villa del Carmen, ubicada en Llano Norte, en el distrito de La Pintada, provincia de Coclé, la vida de Paula García ha estado marcada por la agricultura. Desde pequeña, Paula soñaba con trabajar la tierra, pero la falta de oportunidades y mercados para vender sus productos hacía que su esfuerzo fuera en vano. La situación económica de su familia era precaria; su padre no tenía empleo y la escasez de ingresos hacía que la vida fuera un constante sacrificio. Sin embargo, todo cambió con la llegada de Cobre Panamá. La mina no solo trajo consigo empleo y desarrollo económico a la región, sino que también abrió nuevas oportunidades para los agricultores locales. Paula recuerda cómo, antes de la mina, nadie compraba lo que producía. La falta de ingresos en la comunidad limitaba las posibilidades de crecimiento y sostenibilidad. Pero con la llegada de la empresa, la situación comenzó a transformarse.
Cuando vino esa empresa de Minera Panamá, cambió nuestra calidad de vida.
En 2017, Paula se unió a un proyecto de reforestación que eventualmente dio paso a la siembra de café. Esta iniciativa no solo le brindó la oportunidad de trabajar en lo que amaba, sino que también le enseñó sobre el cultivo y la producción de café. Gracias al apoyo de Cobre Panamá, que proporcionó fertilizantes y mano de obra, Paula pudo ver cómo su vida y la de sus compañeros cambiaban para mejor. La cooperativa Café La Ceiba se convirtió en un símbolo de esperanza y progreso en la comunidad. A medida que Paula se adentraba en el mundo del café, su confianza creció. Aprendió sobre el proceso de cultivo, desde el tiempo que un plantón debe estar en el tubete hasta cuándo es el momento adecuado para llevarlo a la finca. Su dedicación y esfuerzo comenzaron a dar frutos, y su sueño de convertirse en empresaria se hacía cada vez más tangible. Paula aspiraba a comprar su propia empacadora y una espulpadora para diversificar los sabores de su café. Se sentía empoderada y orgullosa de ser parte de un proyecto que no solo beneficiaba a su familia, sino también a toda la comunidad.
La noticia del cierre de la mina impactó a Villa del Carmen como un rayo. La comunidad, que había experimentado un renacer económico y social, se enfrentó nuevamente a la incertidumbre. Paula y sus compañeros de la cooperativa sintieron que todo lo que habían logrado estaba en peligro. La frustración se apoderó de ellos al darse cuenta de que estaban a punto de regresar a la vida que llevaban antes de la llegada de la mina. Paula observó cómo muchos de sus compañeros, que habían encontrado en la agricultura una nueva forma de vida, comenzaban a preocuparse por su futuro. La posibilidad de volver a vivir en la pobreza y la falta de oportunidades se cierne sobre ellos como una sombra.
Conocí el antes y el después. El presente lo conocí también, y estaba muy bien. Ahora, de nuevo volvimos a caer como vivíamos antes.
A pesar de la adversidad, Paula sigue pensando que es posible cultivar café de manera sostenible y responsable. En su corazón, cree que la minería responsable y la agricultura pueden coexistir, y que ambas pueden contribuir al bienestar de la comunidad. Paula también se siente frustrada por la desinformación que rodea a la minería. A menudo escucha comentarios sobre la contaminación y el daño ambiental, pero ella sabe que su experiencia en la cooperativa y en la agricultura no es así. En su comunidad, los ríos son limpios y los peces viven en ellos, lo que indica que no hay contaminación. Paula se pregunta por qué se señala a su trabajo como perjudicial, cuando en realidad están cuidando el medio ambiente y promoviendo prácticas sostenibles.
La llegada de Cobre Panamá ha cambiado la vida de Paula y la de muchos otros, y aunque el cierre de la mina represente un retroceso, Paula se niega a rendirse. Su espíritu emprendedor y su amor por la agricultura la impulsan a seguir adelante, buscando nuevas formas de superar las dificultades. La lucha por mantener viva la cooperativa Café La Ceiba y por encontrar oportunidades en medio de la adversidad es un reflejo del deseo de las personas por prosperar. La historia de Paula es un llamado a la acción, una invitación a reflexionar sobre el impacto que las decisiones económicas pueden tener en las comunidades y en el medio ambiente.
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